Pues la dicha me honra con saber que aquellos que ponen su fé en las cosas Descubren que es sólo la locura…

martes, 8 de septiembre de 2009

Cobijado en las penumbras de la noche

Consolado por un placido insomnio

En el abismo de su egoísmo, llora quebrantado

Se retuerce y juega con sus recuerdos

Se vuelven mas, se vuelven menos

Con su cara demacrada lo interrogan sus demonios

Y el solo pide, que la quemadura de la muerte satisfaga su dolor

Y ya no hay mas, ya no hay menos

Todo es lo mismo, y en el remedo de sus palabras incongruentes de sus miradas perdidas de sus ojos llorones, calla de una vez su boca, para que solo de un golpe grite como trueno despavorido, que huye de las nubes

La semilla del demonio a germinado!

Y no serás tu, solo seré yo el que reciba el azote de tu Dios

Porque mi mente divago, se rió y danzo en orgías maquiavélicas

Incline mi oído por un segundo y como susurro del viento, Como bala a quema ropa, como el suspiro de un niño escuche:

¡Vomita y serás vomitado!

Ahórrate tu vida ya me debes mucho...

Y llore, y llore, y llore... Porque supe que cuando aún mi corazón latiera y se apretujara de conmoción la vida medaba la espalda.

Y vì, y vì la depravación, y vì la profanación

Los recuerdos se hicieron lucidos

Y mi cuerpo no se pudo contener y caí.

Y una ves mas mi pupila vìo el tenue reflejo de aquel hombre bañando en sangre

Lleno de yagas y cortes.

Solo su sucio y oscuro cabello largo ocultaba la ausencia de su dolor

Y en las marcas de su espalda se aferraba aquel madero que presagiaba su cruel destino.

Y yo, yo no hice nada y solo vì, solo vì.

Y te ignore, por que soy un egoísta, un inmoral, un insensato

Que prefiere mentirse a ver la verdad

Pues la dicha me honra con saber que aquellos que ponen su fé en las cosas, descubren que es solo la locura...



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