Cobijado en las penumbras de la noche
Consolado por un placido insomnio
En el abismo de su egoísmo, llora quebrantado
Se retuerce y juega con sus recuerdos
Se vuelven mas, se vuelven menos
Con su cara demacrada lo interrogan sus demonios
Y el solo pide, que la quemadura de la muerte satisfaga su dolor
Y ya no hay mas, ya no hay menos
Todo es lo mismo, y en el remedo de sus palabras incongruentes de sus miradas perdidas de sus ojos llorones, calla de una vez su boca, para que solo de un golpe grite como trueno despavorido, que huye de las nubes
La semilla del demonio a germinado!
Y no serás tu, solo seré yo el que reciba el azote de tu Dios
Porque mi mente divago, se rió y danzo en orgías maquiavélicas
Incline mi oído por un segundo y como susurro del viento, Como bala a quema ropa, como el suspiro de un niño escuche:
¡Vomita y serás vomitado!
Ahórrate tu vida ya me debes mucho...
Y llore, y llore, y llore... Porque supe que cuando aún mi corazón latiera y se apretujara de conmoción la vida medaba la espalda.
Y vì, y vì la depravación, y vì la profanación
Los recuerdos se hicieron lucidos
Y mi cuerpo no se pudo contener y caí.
Y una ves mas mi pupila vìo el tenue reflejo de aquel hombre bañando en sangre
Lleno de yagas y cortes.
Solo su sucio y oscuro cabello largo ocultaba la ausencia de su dolor
Y en las marcas de su espalda se aferraba aquel madero que presagiaba su cruel destino.
Y yo, yo no hice nada y solo vì, solo vì.
Y te ignore, por que soy un egoísta, un inmoral, un insensato
Que prefiere mentirse a ver la verdad
Pues la dicha me honra con saber que aquellos que ponen su fé en las cosas, descubren que es solo la locura...








